martes, 9 de mayo de 2017

BEISBOL: FALTA DE SEGURIDAD SOCIAL





Redesbeisbol:



Por Jesús Alberto Rubio.

A ver, de nuevo:


Una vez más abordemos el tema sobre la seguridad social al pelotero profesional mexicano.

Primero, debemos recordar a peloteros de los 50´s y 60´s luchando en la Liga Mexicana por la defensa de sus derechos que estipula la ley; luego, en el inicio de la década de los 80, a la Asociación de Beisbolistas Profesionales (ANABE) que impulsó un movimiento histórico con 14 equipos declarando en ese circuito la primera y única huelga en su historia (1 de julio de 1980), para luego crear la Liga Nacional de Beisbol que se prolongó por ocho años (a partir del 12 de mayo de 1981.


Los detonadores


Un lamentable acontecimiento, el 6 de abril de 1980 –me tocó ser fiel testigo de los hechos desde el mismo dog out del equipo visitante– detonó ese proceso.


Ocurrió en el parque Deportivo Veracruzano cuando  Jorge Fitch, mánager de los Ángeles de Puebla y sus jugadores tras negarse a salir al campo por una mala decisión del umpire, fueron agredidos y detenidos por la policía en el puerto de Veracruz. Puebla era el equipo campeón de la LMB.

También, un vertical despido del receptor de los Tigres, Vicente Peralta, acusado de bajo rendimiento (en realidad por afiliarse a la Anabe) también “prendió la mecha” y solidaridad hacia el movimiento de peloteros.


“Abulón” Hernández




Ramón “El Abulón” Hernández, quien era el segunda base de los Diablos Rojos de México, fue uno de los líderes de aquella asociación, aunque en este accionar aparecerían otros estelares como Aurelio López, Marco Antonio Leal, Luis Meré, Juan Navarrete, Nelson Barrera, José Elguezábal, Rafael Barrón, Alfonso “Houston” Jiménez, René Chávez, Fernando Camargo, Alejo Ahumada, Pablo Gutiérrez Delfín, Fernando López, Héctor Zamudio  e incluso, Héctor Espino y Ramón Arano, aunque de pronto abandonaron el movimiento, entre otros.


La lucha de los peloteros se orientaba a lograr mejores condiciones sociales y económicas y proyectando una protección al momento de su retiro del béisbol activo, entre otras demandas.

Lo que ha dicho el “Abulón” ha sido que los beisbolistas reclamaban la aplicación de la normatividad vigente, ya que la Ley General del Trabajo reconocía a los deportistas profesionales su carácter de trabajadores y su derecho a la sindicalización, como había sucedido con los peloteros del mejor beisbol del mundo, pero que sin embargo esa sencilla regla no se cumplía.


Más información:


1.- http://beisbolred.blogspot.com/2007/06/la-anabe-y-el-houston-jimenez_13.html


2.- http://beisbolredes.blogspot.mx/2016/09/la-anabe.html


Jaime Cervantes Pérez:


Para el doctor y colega Jaime Cervantes Pérez,  además de que la ANABE falló en sindicalizarse en su último intento, esto tuvo un impacto positivo en el deporte de México.

“Fue el primer grupo de jugadores profesionales de México que tuvo éxito en organizar una huelga. Ganó modestos beneficios, no solamente para sus miembros sino para otros jugadores también.

En 1984, por ejemplo, la Liga Mexicana dio un plan de pensiones a sus propios jugadores en un intento de contener el descontento.

En 1989 la Mexicana anunció el establecimiento de un programa de seguros de vida para jugadores y pidieron al gobierno reforzar con el 10% por equipo, para los jugadores extranjeros.


Menos concretamente estableció el precedente para la cooperación del trabajo, la comunidad y la prensa, en el mundo del deporte profesional.

Por lo consiguiente, sirvió como un proceso educativo que hizo a los jugadores en México más conscientes de las contradicciones de su situación como atletas y como trabajadores”.


Bernabé López Padilla:


“Estimado Jesse:




Hace mucho tiempo cuando Ramón “El Abulón” Hernández y un grupo bastante grande de peloteros quisieron formar una asociación similar a la de la MLB, los intereses creados se interpusieron y al final como siempre pasa, muchos peloteros “inteligentes” lo abandonaron en su lucha. Lo dejaron morir sólo.

Muchos se refugiaron en ligas semi profesionales o de plano amateur después que la ANABE tronó. Valdría la pena que alguien le hiciera una entrevista al Abulón para que diga su verdad.




Desgraciadamente en nuestro México, basta y sobra la intervención de un “picudo” que pueda a$$$$$$ceitar la máquina de la justicia para que cualquier intento de los deportistas de formar sindicatos o asociaciones vaya a la basura, el propio gobierno lo impide.

Ciertamente, es una lástima que cuando las facultades se acaban el pelotero generalmente vuelve a sus orígenes y éstos en su mayoría son de personas del campo que sólo pueden desarrollar labores inherentes a él, o bien, salieron de colonias proletarias donde hacían trabajos de obreros.

Claro, cabe señalar que últimamente salen algunos con estudios terminados de preparatoria y algo más, pero ni aun así, ya que si profesionistas recién egresados andan buscando trabajo sin encontrarlo, imagínate un pelotero de medio pelo que podrá encontrar.



Y digo de medio pelo, no con afán de ofender, sino para diferenciarlo de aquellos que destacaron y que al final de sus carreras muchos empresarios aficionados les dieron algún trabajo como por ejemplo: Héctor Espino, Andrés Mora, Alfredo Ortiz, y gente de ese nivel; los demás se refugiaron en ligas amateurs para vivir de sus recuerdos; me tocó ser compañero de equipo de Carlos y Manuel Galina, que tuvieron sus días de gloria en la Liga Mexicana, José Luis “El Chile” Gómez, era mi manager en el Aztecas de la Liga de Atzcapozalco, y muchos otros fueron a parar como instructores en las ligas infantiles y juveniles de D.F. esas donde juegan puros niños bien.

Lástima que los mexicanos no tenemos las cualidades de prevención de los gringos: nosotros vivimos el presente y el futuro hay se lo dejamos a Dios. Por acá en Los Mochis, andan muchos ex peloteros profesionales, que viven al día, grandes prospectos como Rosario Rodríguez, de origen ejidal, llegó a Grandes Ligas con todo para ser mejor que Valenzuela y según las malas lenguas lo tronó la bebida y por allí anda el pobre. Saludos”.



Ing. Juan Antonio Jasso Rodríguez:


Mi estimado Jesús buenos días. Acerca de este interesante asunto de la pensión de los peloteros, me gustaría dar una humilde opinión pues sin ser mi especialidad lo que se ve a simple vista, pudiera ser analizado según creo yo bajo dos aspectos importantes.

Primero; el beisbol profesional en nuestro país está concebido de tal manera que la relación club-pelotero, no va más allá de el pago de un servicio por trabajo profesional y sin más obligación que lo que en el momento de la firma del contrato se acuerde, por ejemplo, gastos médicos, apartamento u hospedaje, transportación y algunos otros no menos importantes.


Segundo; la duración de vigencia puede ser la quincena o el mes, pero no más. Ahora bien, nunca podremos comparar lo que sucede en MLB, pues su estructura es tan sólida que esto le ha permitido ser la mejor del mundo en este deporte.

Aquí en México, creo  hay dos caminos. Uno es seguir tal cual y otro es ver el beneficio hacia los peloteros nuevos. A los viejos lo mejor que pudiera recomendarse es ahorrar e invertir bien su dinero. Quizá construir departamentos, comprar casas, hacer algún negocio familiar o algo así, menos comprar carros, que normalmente eso es lo que hacen.

Para los jugadores nuevos, la orientación puede venir de gente que no busque lucrar con ellos y que les definan bien el camino que los pueda llevar al sistema de ahorro para el retiro, “afores” o bien, buscar la relación obrero patronal con el IMSS o el ISSTE, para que en el futuro puedan aspirar a una pensión digna.


Además de que una vez que se dan de alta, su número de afiliación no cambia aunque ellos vayan a LMB o Invernal Veracruzana, LMP o cualquiera que esta sea, su nuevo club debiera continuar pagando las cuotas obrero patronales. Esto es independiente de otros beneficios que puedan brindarle el club como son gastos médicos y seguro de vida entre otros.


Espero que esta opinión sea enriquecida con los que si saben de la materia y que seguramente ayudarán a complementar esta preocupación válida para nuestros amigos peloteros”.

domingo, 7 de mayo de 2017

JIM BOUTON: BOLA CUATRO

ESTRELLAS DEL BÉISBOL


Por Héctor Barrios Fernández.


En el otoño de 1970, el comisionado del béisbol Bowie Kuhn citó a Jim Bouton a su oficina en Manhattan.

Sentado entre dos banderas de los Estados Unidos, el comisionado le dijo que tenía algo serio que discutir.

Bouton, una vez un Yankee y ahora un lanzador relevista con los Astros de Houston, ese verano había publicado un libro llamado “Bola Cuatro” el cual había vendido más copias en menor tiempo que cualquier otro libro deportivo en la historia, no porque glorificara el juego, sino porque sin duda hablaba con franqueza. 

En él, Bouton había descrito la vida en las giras con fuertes detalles: mujeres, alcohol, fricciones raciales, blasfemias, obscenidades, pastillas estimulantes, lanzamientos ilegales, dueños tacaños.


La institución del béisbol estaba indignada. Ex compañeros de equipo se sintieron traicionados. Mickey Mantle no quiso hablar con Bouton nunca más. Los Padres de San Diego quemaron en público una copia del libro. 

Su autor fue llamado mentiroso, “un lépero social,” un traidor al juego. Nadie estaba más molesto que Pete Rose, quien había gritado a Bouton desde el dugout de Cincinnati, ¡al diablo con Shakespeare!

El mismo Bowie Kuhn había declarado sobre el libro como un “daño al béisbol,” y ahora muy discretamente él esperaba enmendar algo del daño causado. “El comisionado dijo que iba a hacerme un gran favor”, recuerda Bouton.

 “Dijo que él sabía que yo me daba cuenta de que había cometido un terrible error y todo lo que yo tenía que hacer era simplemente firmar una declaración que él había preparado. La declaración decía, en efecto, que el libro era un puñado de mentiras y esto era culpa de mi editor Leonard Shechter".


Bouton se negó a firmar. Para bien o para mal, “Bola Cuatro” era su libro, la fotografía que pintaba del juego que él había jugado era tan exacta como él creía. Kuhn, de acuerdo a la versión de Bouton, “pasó las siguientes tres horas tratando de sacar una promesa de que yo nunca revelaría lo que pasó en nuestra reunión”. 

El lanzador no estaría de acuerdo con eso tampoco. Después de todo, para las personas enteradas, nada en su libro era nuevo, ellos sabían que esta parte podrida del juego era tan vieja como el deporte mismo.

Pero eso había sido siempre su secreto celosamente guardado, que al revelarlo, ellos creían que sería malo para el juego, para los dueños era malo para sus ganancias y para los jugadores era malo para su reputación.

Lo que fue noticia era que el aficionado ordinario había sido puesto en conocimiento. En una era de acelerado cinismo acerca de políticas y políticos  nacionales, era mucho esperar que el pasatiempo nacional estuviera exento.



Al comienzo de la década de los setentas, el béisbol parecía cercado. Muchos aficionados ahora se fijaban en el football en la televisión, más que en el béisbol. El caso de Curt Flood, tratándose en las cortes federales, presagiaba la terminación de la cláusula de reserva y si fuera como los dueños creían, sería el fin del béisbol también.

Mientras tanto, las páginas deportivas sugerían que el libro de Bouton había solamente rascado en la superficie. 

El lanzador Denny McClain, quien había ganado en dos temporadas seguidas el trofeo Cy Young, estaba suspendido por cuatro incidentes, agredir a un empleado de un lote de estacionamiento, vaciar agua helada a un reportero, llevar una pistola en un avión e invertir en apuestas ilegales.

También estaba creciendo el rumor de una huelga de jugadores, y por primera vez en la historia la serie mundial había sido jugada en pasto artificial, esto sucedió en el nuevo estadio Riverfront de Cincinnati.



Los Rojos de Cincinnati en 1970, eran jóvenes, fuertes y con gran determinación, se enfrentaron a los Orioles de Baltimore, quienes habían sido humillados por los Mets en la pasada serie. 

Pero Baltimore tenía a Brooks Robinson y él proveía lo suficiente para ganar. Contaba con 33 años de edad, un veterano de 16 temporadas como tercera base, poseedor de una gracia poco común y un chistoso apodo, “la aspiradora humana”. 

Una y otra vez, Robinson se aventó, saltó, voló para apagar las esperanzas de los bateadores de Cincinnati. Bernie Carbo, Lee May (dos veces), Bobby Tolan, Tony Pérez, Tommy Helms y Johnny Bench (dos veces).

Los Orioles ganaron la serie en cinco juegos, ayudados por seis carreras producidas por Brooks Robinson, un triste Pete Rose admitió, “pertenece a una liga de más alto nivel”.

Fue uno de los más grandes desempeños presentados por un solo jugador en la historia del béisbol, la mayor evidencia vivida que, como sea no concuerda con el béisbol tras bambalinas, el juego en el campo nunca había sido mejor.


Tomado del documental “béisbol” de Ken Burns.

martes, 2 de mayo de 2017

BEISBOL EN LA RADIO

ESTRELLAS DEL BÉISBOL

Fausto Soto Silva.


Por Héctor Barrios Fernández.


Dicen que durante los veranos de los 1940s, los aficionados al béisbol podían caminar por la avenida Flatbush en Brooklyn y no perderse ni una sola jugada de un encuentro de los Dodgers. Las trasmisiones de radio podían ser escuchadas a través de las ventanas y puertas de los edificios de apartamentos y las tiendas. Tal era el poder y la magia del béisbol en el radio.

Red Barber, Mel Allen, Jack Buck, Vin Scully y Ernie Harwell fueron algunos de los grandes cronistas de la edad de oro de la radio y la devaluada calidad del béisbol debido a los años de guerra. Sus voces llenaron las casas en cada verano cuando acompañaban con ellas a los verdaderos aficionados al béisbol.

Hasta el día de hoy, muchos aficionados recuerdan los grandes juegos de la forma en la que los escucharon en la radio, descritos por estos grandes narradores.

En lo particular recuerdo a muchos cronistas locales que trasmitían béisbol. 

A otros como Fausto Soto Silva de Hermosillo, la estación de radio era tan potente que por las noches se escuchaba en los alrededores de Ensenada, B. C., a Mario Thomas, narrando los juegos de los Padres de San Diego, Jaime Jarrín a los Dodgers, todos ellos en idioma español y aunque como estudiante de secundaria y normal siempre estuvimos reñidos el idioma inglés y yo, escuchaba a Jerry Coleman y a Vin Scully, según mis cuentas sí les entendía algo de sus narraciones, aunque a la mañana siguiente al leer en los periódicos las crónicas de los respectivos juegos, éstos eran muy diferentes a los que había escuchado en inglés la noche anterior.

Benditos días de niñez y juventud que no se han ido del todo. La radio tenía su magia y seguramente la sigue teniendo.

A Mordecai Brown le apodaban “Three Fingers”, por haber perdido dos de ellos en un lamentable accidente durante su niñez. Ha sido uno de los lanzadores más exitosos en la historia del béisbol. Pertenece al salón de la fama de este deporte. En alguna ocasión le preguntaron que si su gran curva se debía a sus dedos mutilados en su mano de lanzar.

Contestó que “A decir verdad, he lanzado con una mano normal para mí, nunca he tratado de otra manera”.



Problemas personales mantuvieron a Dennis Eckersley fuera del estrellato como pitcher abridor durante sus primeros doce años de carrera en ligas mayores. Logró superarlos y se cambió al bullpen, donde él pudo llegar a ser uno de los más grandes relevistas. De 1988 a 1992, salvó 220 juegos y ganó 24, con 9 perdidos, ponchando a 378 bateadores, mientras otorgaba solamente 38 bases por bolas. Combinando los años de 1989 y 1990, logró tener más juegos salvados (81) que hits permitidos (73) y asombrosamente sólo caminó a siete bateadores.

Sin lugar a dudas, Mickey Mantle fue un gran jugador. Al Kaline también lo fue. En una ocasión un niño le dijo a Kaline: “Tú, no eres ni la mitad de bueno que Mickey Mantle”. A lo que sabiamente Al respondió: “Nadie es la mitad de bueno que Mickey Mantle”. ¡Ah! ¡Ya ve cómo son los niños!

Lefty Grove ganó 300 juegos lanzando para los Atléticos de Filadelfia y para los Medias Rojas de Boston, finalizó su carrera con .680 de porcentaje en ganados y perdidos. El mejor o uno de los mejores entre los ganadores de 300 juegos.

El temperamental lanzador, ganó la triple corona de pitcheo en la liga americana en 1930 (28-5, 2.54 CL y 209 ponches) y 1931 (31-4, 2.06 CL y 175 ponches), además capturó para su record personal, nueve títulos de carreras limpias admitidas, más que ningún otro lanzador en la historia del béisbol.

Entre 1928 y 1933, la época de oro de los bateadores, Lefty tuvo record de 152-41 con 2.67 en CL. En 1931 fue nombrado el jugador más valioso de la Liga Americana.


Babe Ruth, llegó a los Yankees procedente de los Medias Rojas, Roberto Clemente siendo jugador de liga menor en la organización de los Dodgers, fue a dar a los Piratas en donde se convirtió en la estrella que fue y así el béisbol está lleno de ese tipo de historias.

Pues bien, Lefty Grove fue cambiado por la barda de un parque de béisbol. Resulta que como lanzador zurdo ya destacaba  en ligas menores y pertenecía al equipo de Martinsburg en West Virginia.

El dueño de los Orioles de Baltimore Jack Dunn, en ese entonces de ligas menores, le había echado el ojo y quería tenerlo en su equipo.

Dunn se enteró de que el equipo de Martinsburg, necesitaba dinero para la construcción de una barda en su estadio y ni tardo se ofreció a pagar el importe de ésta a cambio de Grove. Así Lefty pasó a las filas de los Orioles antes de jugar en grandes ligas con Filadelfia y después con Boston y ganar 300 juegos.

“Trajo a Jackie Robinson a Brooklyn en 1947”. Así se lee en el renglón final de la placa dedicada a Branch Rickey que adorna el salón de la fama del béisbol.

                                                                                                                      

sábado, 29 de abril de 2017

CURTO FLOOD ANTE LA HISTORIA


ESTRELLAS DEL BÉISBOL



Por Héctor Barrios Fernández.

II)




…en la primera parte nos quedamos en que…

Flood decidió que no reportaría al campo de entrenamiento de los Filis. En lugar de eso, el 24 de diciembre de 1969, escribió una carta a Bowie Kuhn, comisionado del béisbol.

Estimado Señor Kuhn:

          Después de 12 años en las Ligas Mayores, no siento que yo sea una propiedad para ser comprada y vendida sin importar mis deseos. Creo que cualquier sistema que arroje ese resultado viola mis derechos básicos como ciudadano y es contradictorio a las leyes de los Estados Unidos y de algunos estados. Es mi deseo jugar béisbol en 1970 y estoy en capacidad de jugar. Recibí un contrato del club de Filadelfia, pero creo que tengo el derecho de considerar ofertas de otros clubes antes de hacer decisiones. Por lo tanto solicito que Usted haga del conocimiento de todos los clubes de ligas mayores mis sentimientos en esta materia y les notifique de mi disponibilidad para la temporada de 1970.
                                                                                                       Sinceramente.
        
Curt Flood.


Kuhn dijo no entender lo que Flood estaba queriendo obtener: “Ciertamente estoy de acuerdo contigo que tú, como ser humano, no eres una propiedad para ser comprada o vendida. Eso es fundamental en nuestra sociedad y creo que es obvio.” Pero Kuhn no vio o no supo cómo atender la presente situación de Flood. La cláusula de reserva no podía ser derogada.

Si Flood no acordaba jugar con Filadelfia, él no podría jugar con nadie.

Flood prometió llevar su caso a la Suprema Corte si fuera necesario y Marvin Miller y la Asociación de Jugadores acordaron respaldarlo. Arthur Goldberg, ex miembro de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, serviría como consejero de Flood.

Charles Feeney y Joe Cronin, presidentes de las ligas Nacional y Americana, emitieron una declaración conjunta, advirtiendo de la “situación caótica” que seguiría si la cláusula de reserva fuera hecha a un lado, “el béisbol profesional simplemente dejaría de existir.” Declararon.

La lucha entre los jugadores y los dueños parecía estar llegando a su climax.

Tomado del documental “béisbol” de Ken Burns.

Recuerdo haber leído que Sócrates que se cree nació en 470 y murió en 399 antes de Cristo o antes de nuestra era dijo más o menos que: “Los jóvenes de hoy en día son mal educados, no respetan a sus padres, a sus maestros, desprecian a la autoridad…”

Han pasado más de 2 000 años desde entonces y con frecuencia se expresan ese tipo de opiniones. Aunque por fortuna hay muchos jóvenes que hacemos lo contrario a esta respetable opinión.

Entonces la libertad es positiva pero no el libertinaje.

Los sindicatos o asociaciones son buenos para el trabajador cuando vela por sus derechos y combate las injusticias, pero son malos para la sociedad entera cuando solapan las faltas cometidas por el trabajador o se venden al mejor postor como botín político.


Si el caso de Curt Flood sirvió para lograr una mejoría en muchos sentidos para el pelotero profesional de ligas mayores, no se debe de dejar pasar la oportunidad para que el caso de Luis Ignacio Ayala sirva de ejemplo para mejorar sustancialmente la situación del pelotero mexicano en México. A la vez de lograr un acuerdo justo y equitativo entre jugadores y empresarios.

Los peloteros merecen mejores condiciones laborales y los empresarios merecen tener ganancias en su inversión.

El espectáculo del béisbol de Ligas Mayores no desapareció con el caso de Curt Flood, ni con las huelgas o movimientos que ha habido, por el contrario se ha solidificado y hoy está más fuerte en muchos sentidos que nunca.

                                                                          




viernes, 28 de abril de 2017

A PROPÓSITO DE LUIS IGNACIO AYALA

ESTRELLAS DEL BÉISBOL


Por Héctor Barrios Fernández


Hoy en día nos es común escuchar o leer que algunos jugadores firman contratos de varias decenas o centenas de millones de dólares en organizaciones del béisbol de grandes ligas, se dice rápido y fácil. Pero esto ha costado a algunos hombres, sobre todo a los peloteros y sus familias, sangre, sudor y lágrimas.

En el siglo XIX, Moses Fleetwood Walker, fue expulsado del béisbol de grandes ligas por el sólo hecho de ser de piel negra. Jackie Robinson luchó para ser aceptado en el béisbol de ligas mayores con los Dodgers de Brooklyn, así como Larry Doby con los Indios de Cleveland, otros como Hank Greenberg batallaron por ser descendientes de judíos, Roberto Clemente sufrió para poder establecerse, Andy Messersmith y Dave McNally tuvieron que ir a las cortes para hacer valer sus derechos y no hay que quebrarse mucho la cabeza para encontrar este tipo de lamentables situaciones.

En nuestro país la cosa no ha sido diferente. Jugadores expulsados de por vida por atreverse a exigir sus derechos, el mismo Héctor Espino negándose a reportarse a la organización de los Cardenales de San Luis por no recibir lo que él consideraba justo, lo que seguramente lo privó de jugar y triunfar en grandes ligas, el mismo Espino negándose a jugar con los Naranjeros de Hermosillo en 1968 por defender su salario y súmele Usted.

Así que los sueldos millonarios, los fondos de retiro, la atención médica, los hoteles  cinco estrellas, bonos por rendimiento, etc., no son obra de la casualidad, ni son caídos del cielo, se deben a la lucha y exigencia constante de los peloteros los cuales están organizados en sindicato, al menos en grandes ligas.

Me viene a la mente uno de los casos más sonados (sin que quiera decir que los anteriores son poca cosa) dentro del béisbol.

Los Cardenales de San Luis habían ganado la serie mundial de 1967 y el título de la Liga Nacional en 1968, en parte gracias a su co-capitán Curt Flood, quien había sufrido amargos momentos en ligas menores, hasta llegar a convertirse en el mejor jardinero central del béisbol, ganador de siete guantes de oro por su brillante fildeo.

Flood pensaba que lo había hecho lo suficientemente bien y que al finalizar la temporada de 1968, él estaba más que justificado para solicitar un aumento de 30 000 dólares para el año siguiente.

El dueño de los Cardenales August “Gussie” Busch, de setenta años de edad, dueño de un imperio cervecero, había aplastado cualquier intento de organización por parte de sus trabajadores en su compañía cervecera y tenía poca simpatía por los jugadores que se atrevieran a hacer una evaluación acerca de su valor.

Busch estaba indignado por la solicitud y atrevimiento de Flood, él ya pagaba los salarios más altos de la Liga Nacional, según decía. ¿Qué estaba pasando con el béisbol? ¿Qué le estaba pasando al país?

Busch estaba frecuentemente enojado aun en tiempos tranquilos, pero la Asociación de Jugadores había incrementado su acostumbrada tirria y cuando el entrenamiento de primavera finalmente se puso en marcha, llamó a una reunión especial para sobajar a sus jugadores, asegurándose de que los reporteros deportivos estuvieran presentes para que publicaran su humillación.

El país completo se estaba yendo al infierno, les dijo que las virtudes, la lealtad, responsabilidad, el trabajo duro, estaban siendo olvidados. Los jugadores de béisbol estaban estropeados, chiqueados, sobre pagados.

“Si ya no lo sabes” gritaba, “Te lo voy a decir ahora mismo… los aficionados consideran que tuvieron altas consideraciones para el juego y los jugadores. Muchos aficionados están diciendo que nuestros jugadores están gordos, que ellos sólo piensan en el dinero y no en el juego”.

Si este exhorto tenía la intención de inspirar a su equipo, tuvo un efecto opuesto al que se proponía. Los Cardenales cayeron al cuarto lugar y Curt Flood tuvo un año menos que excepcional, el cual fue la excusa que Busch necesitaba para echarlo de su equipo y de su vista.

En octubre de 1969, Flood recibió una grosera llamada telefónica de parte de un oficial menor de la oficina de los Cardenales: después de 12 años en San Luis y sin ninguna consideración, fue cambiado a Filadelfia como parte de un trato de siete jugadores.

Los Filis eran un equipo de segunda división. Flood tenía 31 años de edad, había sido cambiado ya una vez y no deseaba mover a su familia de nuevo o dejar atrás sus intereses. Especialmente Flood no quería finalizar su carrera ante multitudes que celebraran que jugara fuerte ante jugadores negros.

Flood era un hombre sensible, era un artista de la fotografía entre las temporadas y un pensador independiente, completamente consciente de los cambios que sucedían alrededor de él y del béisbol. Años más tarde, él explicó lo que pasó por su mente ese otoño.

Creo que realmente tienes que entender quién es esa persona, quién fue Curt Flood. Soy un niño de los sesentas, soy un hombre de los 60’s. Durante ese período de tiempo este país estaba cambiando. Estuvimos en el sureste de Asia.

…Hombres buenos estaban muriendo por nuestro país y por nuestra constitución. En el sur de los Estados Unidos estábamos marchando por los derechos civiles y el Dr. Martin Luther King había sido asesinado y habíamos perdido a los Kennedy. Y pensar que yo era simplemente un beisbolista profesional, podía ignorar lo que estaba sucediendo fuera de las paredes del estadio Busch era verdadera hipocresía y ahora encontraba que todos estos derechos por los que los estadounidenses estaban muriendo, no los tuve en mi propia profesión.

Flood decidió que no reportaría al campo de entrenamiento de los Filis. En lugar de eso, el 24 de diciembre de 1969, escribió una carta a Bowie Kuhn, comisionado del béisbol.

Estimado Señor Kuhn:
          Después de 12 años en las ligas mayores….                        
Continuará…

Tomado del documental “Baseball” de Ken Burns.
                                                              
                                                                           barriosbecerra@prodigy.net.mx


  

lunes, 24 de abril de 2017

VARONA: MEMORIA DEL BEISBOL CUBANO



POR JESÚS VARONA:

Vamos al emotivo año de 1942 en el campeonato de base ball en la Liga de la Unión Atlética Amateur De Cuba.

Ello, después del año anterior (1941) en que el Cienfuegos se corona campeón, de la Unión Atlética Amateur, con el Premier Conrado Marrero en el Box, quien logra también el Campeonato de Pitcheo.

Fue un año agridulce.

Y es que la selección cubana perdió el cetro del Base Ball Amateur Mundial a manos del equipo de Venezuela, con "El Chino" Daniel Canónico en el Box, quien logró logro bailar en la casa del trompo y fue cargado en hombros en gesto de buena voluntad dado por el público habanero asistente al estadio de "La Tropical".

En 1942, el Calendario Final de la Unión Atlética tenía preparado un desenlace emotivo:

El equipo Cienfuegos Sport Club debía celebrar un crucial encuentro con Deportivo Matanzas para coronarse campeones por segunda vez en forma consecutiva, pero en caso de perder ese encuentro tendría que ir a un juego decisivo con sus rivales de consideración, el potente Círculo Miltar y Naval bajo el mando de Evelio Miranda.

Por el Deportivo Matanzas actuó en aquel crucial juego el estelar Rogelio "Limonar" Martínez, y por los sureños, El Premier de los Lanzadores: Conrado Marrero.

El juego se celebró en Matanzas y terminó 1-0 a favor de los jugadores de la Atenas de Cuba.

Cienfuegos: 7 Hits. Un Error. El Deportivo Matanzas: 5 hits y la carrera decisiva por el propio lanzador "Limonar, quien abrió la 6ta entrada con bonito hit al centro; el "Curro" Pérez, le siguió con sacrificio, que lo sitúa en la 2da base.

El receptor (actuando como lra Base) Roger Avalos, lo llevó hasta 3ra y Derubín Jácome, con dos strike y una bola logró una conexión que se convirtió en infield hit por la indecisión del cuadro de los de La Perla del Sur, permitiéndole a "Limonar" pisar el home, con la carrera del triunfo para el Conjunto Matancero dirigido por el astuto "Pipo" de la Noval.

De esta forma quedó abierta la escena para el juego decisivo del campeonato entre el Círculo Militar y Naval y el Cienfuegos Sport Club":

El Premier Conrado Marrero vs Isidoro (Izzy) León, partido que se jugó en el Estadio Cervecero de "La Tropical".



El Cienfuegos abrió fuego primero frente a Isidoro León, con inatrapables de Charles Pérez (el bateador más destacado del juego por los sureños) y Albertico Fábregas, seguido de doblete de David Pérez y posterior a un largo elevado impulsador de JR González "Papas", lo cual hicieron posible tres anotaciones.

Marrero, hizo su trabajo como de costumbre: hermético.- hasta el 7mo Innings, cuando le anotan dos carreras.

Cienfuegos respondió anotando otra más poniendo el Juego 4-2, pero en el noveno, el Círculo Militar respondió con tres carreras gracias a un pésimo fildeo del jardinero izquierdo Raul Guimera sobre conexión del receptor Rogelito Valdez, haciendo realidad el empate a cuatro.

Siguió el rally por un texas de "Lenguita" Fernández, que empujó a Rogelito (el mejor bateador de los castrences) Carrera que resultó decisiva, para que se coronaran los pupilos de E. Miranda, campeones de la Liga en ese año 1942.

También en 1942 fue cuando la selección cubana recuperó el Lugar de Honor, perdido a manos de Venezuela, en la IV Serie Mundial celebrada el año anterior.

Aquel histórico partido lo lanzó por Cuba el Premier Conrado Marrero Ramos, quien venció a Venezuela y a su excelente lanzador de cabecera: Daniel "el Chino Canónico" en el mismo terreno Cervecero de La Tropical, con marcador final de 8-0 a favor de los Cubanos].-

Estos avatares de aquellos campeonatos perduran todavía en la Memoria Histórica del Base Ball Cubano, de los años 40 del Siglo XX.

JESÚS:  El Círculo Militar y Naval, un tremendo trabuco y si la memoria no me falla: Virgilio Arteaga, lra Base; Mario Fajo, 2da; Remigio Vega,  3ra; Jesús Mera, short; Rogelito Valdés, receptor; Lenguita Fernández, jardín izquierdo; Félix del Cristo, en el centro y en el derecho, Felino Sánchez. Isidoro León, pitcher. Mánager, Evelio 

sábado, 22 de abril de 2017

VÓRTICE DEL BEISBOL CUBANO (IV)



Por Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.


La vida tiene sus cosas,
tiene espinas y tiene rosas.
Del cancionero popular




  Apasionados hasta la calle del frente, unos lanzan dardos a diestra y siniestra, con o sin razón. Otros guardan prudencia para, al fin y al cabo caer en la razón, o mejor dicho, su razón. Así somos los cubanos. ¡Viva el debate respetuoso! ¡Ah! Y aunque me equivoque, no distingo a nadie que haya resultado mejor pitcher que Nolan Ryan. Él y el Meteoro de La Maya se emparentan, cada cual en el medio donde se desempeñaron, que en sus tiempos fueron diametralmente opuestos. 

   En la pelota cubana convergen serios problemas que se abordan en las peñas, los hogares, centros de trabajo, de estudio y en los más recónditos parajes del archipiélago. Las cosas andan al descubierto, tocadas con las manos. Unos se hacen de la vista gorda, otros atacan con fuerza y otros tratan de remediar el asunto sin voz ni voto, pero mayoritariamente con amor hacia nuestro deporte.

   En una apretada síntesis, trataremos de abordar algunos, desde la óptica de un aficionado más que, como todos, quiere regresar a los tiempos de gloria.

La prensa.

   Tenemos buenos periodistas. Otros menores, como sucede en cualquier ramo del saber. Hay programas que la gente agradece: Béisbol de Siempre, conducido por Yasel Porto, quien nos lleva de la mano de hombres como Ted Williams y Armandito El Tintorero; Bola Viva, Al duro y sin guante, y otros. En la radio ni se diga, con Deportivamente a la cabeza, un verdadero foro donde las pasiones se desencadenan. Más los comentarios de la prensa escrita y la digital.

   De Eladio Secades a Michel Contreras, hemos aprendido a valorar las cosas por su peso, sin tratamientos “amigables” ni “enemigos. Ellos lograron acumular conocimientos que van desde los aspectos técnicos hasta datos históricos. Se extrañan Eddy Martin, Rubén Rodríguez y Salamanca, capaces de adornar una buena jugada con las de ataño. A nuestro juicio, ningún periodista podrá cumplir el objetivo deseado sin un pleno dominio del arte beisbolero, que se obtiene con miles de horas frente a los libros y los ordenadores, en la búsqueda de temas históricos, técnicos y de la cultura general.

   Pongamos un ejemplo: cuando en la fría noche del 20 de diciembre del 2000, en el Capitán San Luis, Faustino Corrales repartió la friolera de 22 ponches a Holguín, debió recordarse que 47 años antes, el 24 de mayo de 1953, el derecho Gregorio Evelio Hernández había alcanzado esa cifra en la Liga Nacional Amateur. Eddy Martin, quien fue un excelente locutor, narrador, comentarista e historiador, recogió tales maravillas en su libro Palabras a los setenta y… De esa fuente hay que beber.
  
   En Cuba han desaparecido los comentaristas, no así en otros confines. Hay narradores, locutores y comentaristas, cada uno en su oficio. Recuerdo que Felo Ramírez, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown por su capacidad narrativa, junto a René Molina (un estudioso de la pelota), no comentaban entre innings y demás paradas; lo hacían Juan Ealo y otros eruditos. En la radio y la televisión bien pudieran utilizarse a Yasel, Sigfredo Barros, Ismael Sené, jugadores como el profesor universitario Pedro Medina, y otros de capacidad demostrada. Contamos con estadísticos de lujo cual Arnelio Álvarez y Benigno Daquinta.

   Es indudable la influencia de los periodistas, quienes pueden hacer el bien y también, sin quererlo, el mal. En su momento expresé mi inconformidad con reservar lanzadores para determinados desafíos en el Clásico Mundial. En más de una ocasión Carlos Martí había declarado que conservaría la rotación que utilizó en la Serie del Caribe. Pero allá fueron decenas de criterios públicos y técnicos ofreciéndole perder el juego contra Japón y reservar a Lázaro Blanco para dos jornadas después. ¡Se le pedía nada más y nada menos que perder! No hubo uniformidad entre los especialistas; todos queríamos ganar.

   Resultado: Lázaro Blanco no estuvo preparado para esa carga psíquica, y fuera de rotación no pudo hacerse justicia. El cielo no puede tomarse por asalto, hay que conquistarlo. Un fardo demasiado pesado sobre sus hombros, sin la experiencia de un Huelga, Alarcón, Hurtado, Vinent, Lazo, Tati Valdés y otros escogidos. Tanta carga psíquica es contraproducente en un novato, aunque sea el mejor en la actualidad, o el mejor de la última serie. Algunos manifestaron su inconformidad, pero se impuso la sinrazón. Claro, si las cosas le hubiesen salido bien, todos aplaudiríamos. “Pero, sin embargo, se mueve…”, diría Galileo Galilei.

   Gracias al bate de Despaigne logramos pasar a la segunda etapa. Y el final todos lo conocemos. No fue el único problema, pues nuestros muchachos están alejados (no por falta de talento) de aquel nivel de juego; algo demostrado con creces, lamentablemente.   
       
La afición:

   Los estadios se llenan en los play off, o en algunos partidos donde se enfrentan equipos históricos. ¿Y la participación de los aficionados? Gritan, saltan, agradecen, ofenden, disfrutan o sufren con los suyos y los rivales. Después abandonan la instalación contentos o cabizbajos. Pero ¿qué ofertas tuvieron? No me refiero a las gastronómicas, que en menor o mayor medida han mejorado. ¿Dónde están las rifas de pelotas, bates y guantes entre la multitud? ¿Las acrobacias y movimientos danzarios entre innings? ¿El acercamiento a sus ídolos? ¿El boleto de entrada gratis buscado entre miles? ¿Los souvenirs? Y tantas otras iniciativas que se nos escapan.

   Casi a diario hay anécdotas que recordar por la amplificación, y no sucede. Tenemos miembros del Salón de la Fama en varias provincias y, que sepa este redactor, en ninguna están expuestos sus números en las cercas, como sucede en cualquier parte de este mundo. Ni siquiera se anuncian sus visitas al estadio. La historia que se va a escribir hay que cultivarla. Algunos equipos no tienen mascotas. Quizás una encuesta popular permita ampliar las iniciativas, sin copiar del exterior, aunque no tendría nada de malo acoger algunas que llaman la atención. El estadio deberá ser una fiesta de principio a fin.

¿Dónde y con qué jugar?

   Los niños y jóvenes piden a gritos sus terrenos y equipamientos; de ellos brotan los campeones. Pero la realidad es que han desaparecido los solares yermos en las ciudades, de allí salieron Martín Dihigo, Alejandro Oms, Pedro Ramos, Casanova y muchísimos otros. En aquellas nutridas plazas ahora se alojan edificios multifamiliares, empresas, hoteles… Urge buscar y encontrar lugares que puedan convertirse en áreas de participación. En una zona urbana usted no puede conectar un batazo que rompa los cristales de los automóviles o de viviendas. El fútbol, el baloncesto y otros se pueden improvisar en las calles, pero la pelota se torna “peligrosa” para vecinos y transeúntes, necesita mayor espacio.

   Se necesitarían bates, guantes, pelotas, caretas y petos. Antiguamente los muchachos jugaban al corrido de las bases, hasta sacar los outs con pelotazos de bolas hechas con cajetillas de cigarros. Los de menos nivel adquisitivo jugaban quimbumbia a la voz de “le doy… dale”. Tiempos que pasaron a mejor vida con la temprana masificación del deporte, que debe ahora peligra.

Búsquedas imperiosas:

   Es necesario el autofinanciamiento. Se dan pasos con la contratación de jugadores y entrenadores en el exterior, más otras formas que aún resultan insuficientes. Vemos con optimismo la apertura hacia torneos extrafronteras, incluidas las Grandes Ligas. Sería una buena inyección, pero hasta el sol de hoy es una quimera por los problemas políticos que todos conocemos. Para profundizar en este importante tópico, recomiendo el artículo de Joel García Lo singular dentro de lo universal, en “Trabajadores”, 17 de abril de 2017.

   En los últimos años más de 250 peloteros de buen nivel (no tengo la cifra exacta), han abandonado el país en búsqueda de mejor vida económica y para probarse en otros niveles. Lo hacen poniendo sus vidas en peligro y con acuerdos onerosos, entre ellos la condición de no volver a residir en su país de origen, un aspecto detalladamente tratado por Oscar Sánchez en el periódico Granma, y otros autores. Pocos llegan a la Gran Carpa, solo algunos se destacan, como asegura Hank Aaron (el 7%). 

   Imaginemos por un momento, solo imaginemos, que por una razón u otra (es solo una idea, repito) de las Mayores se marche de un tirón esa cantidad de estelares. Automáticamente se convertirían en clase AAA y posiblemente AA. Condiciones y recursos tendrían para recuperarse en corto tiempo, pero se afectaría profundamente el espectáculo. Así ha pasado en Cuba, sin disponer de tantas reservas. Aunque no es la única causa, las Series Nacionales han caído al nivel más bajo desde su fundación, lo que repercute en los eventos internacionales con altos niveles de profesionalismo y profesionalidad, que no es lo mismo, pero en este caso da igual, parafraseando a Silvio Rodríguez.

   La evasión no ha sido solo de jugadores. Una pléyade de talentosos técnicos trabajan en el exterior: emigrantes, contratos personales y colaboradores. Claro, son más cotizados los de un probado mayor nivel y, a su vez, con sus servicios se benefician las arcas del país y las suyas propias, pero se resiente la calidad del béisbol. El hombre necesita mejorar su economía, pero deshacerse de los mejores entrenadores es un asunto que daña la calidad.

   Los jugadores contratados se foguean en la filosofía del oficio profesional (aunque a algunos no les guste la palabra), la misma de donde debemos beber, porque es ahí donde competimos extrafronteras después que desapareció la palabra amateur de la Carta Olímpica. Con la salida al exterior amplían su capacidad, reciben el 80% del contrato y aportan a la Federación el 20%. Estos últimos rembolsos para el desarrollo de nuestra pelota.

   A su vez, y como un dilema supremo, subsiste la falta de incentivo material entre quienes quedan desempeñándose en los torneos del país, bien sean Menores de 23 o en las Series Nacionales. Y no pocos aficionados protestan por la ausencia de los mejores en nuestros clásicos. Deberán buscarse fórmulas para atender este problema, con estructuras donde puedan competir todos.

   La Liga Profesional Cubana se jugaba desde finales de octubre hasta los inicios de febrero, un tiempo exacto para que quienes se desempeñaban en otros lares pudieran hacerlo en su país. Jugadores y aficionados agradecían la etapa invernal. Quizás ahí tengamos el tan necesario torneo élite. Acaso con el original nombre de Liga Cubana (así surgió en 1878), como algunos le llaman desde ya. 

En fin, hay tela por donde cortar. Ahora bien, por esa época se juegan las Ligas Menores en el Caribe y otros países pudieran ser los escogidos por nuestros muchachos, pues obtendrían mayores ganancias. En su momento, aquella Liga Profesional Cubana fue la más fuerte y bien remunerada, recibía a decenas de extranjeros. ¿Estaría el país en condiciones de aceptar semejantes retos?

¿Formación de directores?

   Ojalá me equivoque, pero al parecer no existe en la actualidad una Escuela de Directores de Equipos, posiblemente ni de árbitros. Cada año aparecen jugadores o no, sin átomos de experiencia para tan compleja tarea. Una cosa es conocer por los libros o en el terreno la pelota y otra manejar un grupo de hombres de procedencias diversas que sienten, piensan y padecen, cada cual a su manera. Dirigir conlleva aprendizaje, entrega absoluta, carácter, métodos para ganarse el respeto. Y atenciones reales, sin jamás mentirles; no lo perdonarían.

   Se hace necesario profundizar en las leyes del béisbol, no solo salir al terreno a darlo todo. Ellas exigen una serie de códigos, detalles y coherencias para dirigir hombres y mujeres peloteras, que deberán sentir la sapiencia de quienes mandan y responder con el reconocimiento. Que se dé a respetar y respete, que ría en las fiestas y llore junto a ellos en el dolor.

   El director que no conozca las complejas reglas del béisbol, así como los mil y un problemas de los súbditos, de sus éxitos y fracasos, difícilmente podrá lograr un team work. En fin, un amigo exigente y respetado, o más temprano que tarde pasará al olvido. Quien eduque deberá ser un evangelio vivo, según palabras de José de La Luz y Caballero.

   En la incertidumbre vivida y quizás por vivir dentro y fuera del país, algunos hasta reclaman un torneo profesional con jugadores extranjeros. ¿Será viable?

   Ya veremos.